
A la mayoría de los alumnos les encanta cantar, por ello aquí os dejo un enlace que he encontrado. Se trata de un Karaoke online donde seguramente encontréis muchas de vuestras canciones favoritas. ¡Disfrutadlo!

El Ábaco Musical integra los principales conceptos de teoría de la música relacionándolos entre si de una forma lógica y ordenada. Esta rueda de contenidos se presenta para los distintos niveles: elemental, medio y superior. Es de sencillo manejo. En cada una de sus doce posiciones se tiene una tonalidad mayor y su relativa, los intervalos a partir de la tónica de la escala mayor, los acordes principales de ambas tonalidades y sus arpegios, las armaduras, etc. Conceptos que son básicos en cualquier estilo musical: clásica, jazz, etc.
La práctica instrumental permite al alumno/a la respuesta a sus conceptos musicales adquiridos de modo directo. La adquisición de conocimientos como la lectura, estructuras formales, sintaxis musical, etc. hace más rico y atractivo el trabajo por medio de la práctica instrumental.
El canto ayuda a estimular a los niños y jóvenes a vincularse con la música y al arte en general. Aquí la voz es el único instrumento. Mediante ella se canta, se entona, se recita, se tararea… hasta encontrar la personalidad de cada voz.
LAS SÍLABAS DE DURACIÓN RÍTMICA es un sistema de vocalización inventado por el pedagogo francés Pierre Galin (1786-1822). Este sistema facilita el estudio rítmico apoyando oralmente la duración de un sonido dado. Se emplea el nombre de la figura al referirnos a ella y se utiliza la sílaba de duración al leerla en la práctica. Lo utilizamos en ejercicios sin la melodía a la vez que lo palmeamos. La recitación se hace más musical si utilizamos un tono de voz expresivo con inflexiones parecidas a cuando hablamos. Basado en el uso de una consonante fuerte y una variación de vocales, las figuras rítmicas quedan representadas así:
Estudios de pedagogía musical coinciden en que la iniciación del ritmo debe hacerse a través del lenguaje y del cuerpo. A partir de él se trabaja y se desarrolla la percepción, improvisación, creatividad, la grafía musical y la lectura. Los conceptos a tratar serán: el sentido del tiempo, del compás binario y ternario, acentuación, duración de los sonidos y la diferenciación entre el tiempo y el ritmo. Los juegos por medio del “eco” o improvisando a modo de “pregunta-respuesta” con el lenguaje (nombres, rimas, poesías, adivinanzas, trabalenguas…) fomentarán el sentido rítmico. El pulso es el concepto más básico que existe, podemos poner ejemplos de “pulso constante” mediante analogías como el bombeo del corazón, el goteo del grifo o el tic-tac del reloj. Además podemos marcarlo en partes del cuerpo al cantar, andar el pulso o tocando en instrumentos de pequeña percusión. Asimismo podemos representar los pulsos con plicas de figura de negra en la pizarra mientras cantamos una canción. Una vez establecido el pulso diferenciaremos entre los pulsos fuertes y débiles. Esto lo podemos hacer a través de ostinatos corporales o con los instrumentos percusivos y representando el acento debajo de las plicas de negras que escribimos antes. Después se añaden las líneas divisorias, la doble barra y la medida. Respecto a la duración de los sonidos el modo más fácil para introducir el ritmo es a través de la letra de las canciones. La rítmica nos lleva al primer contacto con la improvisación, primero con el cuerpo, luego con instrumentos de pequeña percusión y finalmente con el estudio de la lectura rítmica. Así llegamos a la grafía musical y a la lectura de las notas. La dificultad de las diferentes actividades irá en aumento según el momento evolutivo en el que se encuentre el alumnado. Es indudable que éste muestra mayor disposición hacia actividades que dinamizan más la clase, por ello la lectura musical apoyada en procedimientos activos proporcionarán un aprendizaje más funcional y duradero. En la entrada siguiente se presenta una propuesta de actividades rítmicas que podemos llevar a cabo en el aula.